El vendedor de sueños

Principios, justificaciones, ficciones.

La Casa Verde

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Retomando el tema literario, me encuentro por estos días leyendo La Casa Verde, de nuestro genial escritor Mario Vargas Llosa. Un libro que debí haber leído hace mucho tiempo. Lo comencé una vez mientras estaba en mi primer ciclo de la universidad, pero me pareció un poco tedioso. El inicio me parece un poco complicado de entender, supongo que esa falta de comprensión es la razón por la que Vargas Llosa es escritor y yo no, jeje.

Mencionaba que lo comencé a leerlo cuando cursaba mi primer ciclo, es decir, antes de que me vaya a la misión por el norte del Perú (Piura, Lambayeque). Pero lo abandoné. Preferí leer la saga completa de Harry Potter, aunque hasta ese entonces sólo había salido hasta la cuarta entrega (Harry Potter y el cáliz de fuego). Durante mi tiempo como misionero me tocó servir en Piura en tres oportunidades, la primera fue a las afueras de la ciudad, en Tacalá, al pie de la carretera que va para Chulucanas; la segunda fue en el pintoresco pueblo de Catacaos; y por último en Castilla, antes de cruzar el río Piura. Pues la ciudad de Piura me pareció formidable. Una ciudad pequeña, limpia y ordenada que conserva un aire colonial y legendario. Siempre he dicho que si me dieran a escoger una ciudad adonde mudarme sería Piura. Pero todo este recuerdo es pertinente porque uno de los escenarios de La Casa Verde es precisamente Piura, y especifícamente algún punto, hoy inexistente, entre Catacaos y la ciudad. Mientras estuve en Catacaos los lugareños hacían referencia a una casa abandonada en medio de las ruinas de unos arrozales, cuyas paredes aún dejan ver algo de verde de quién sabe cuándo. Pero no sé si sea verdad.

El haber vivido en Piura, y principalmente en Catacaos, hizo que me interesara la novela. El lenguaje me es familiar y gracioso; las zonas me son conocida, pues yo mismo las he caminado bajo el sol abrasador del norte; el clima también lo he “disfrutado”. Por eso La Casa Verde ahora me encanta, además de la trama, porque me es familiar.

El otro escenario en el que discurre la novela es la amazonía. Lo único que comparte con Piura, costeña y desértica, es el insufrible calor. La selva, verde y húmeda, también mantiene una aire legendario, y más aún, se muentra ignota e inaccesible. Combinación perfecta para despertar en el lector el interés por lo desconocido.

Estoy leyendo la edición de Peisa que, aunque la presentación no me gustaba y su website no sirve, viene con un discurso de Vargas Llosa acerca de la composición de su novela. Sin embargo la portada de Alfaguara es más pertinente con la narración de la novela.Bueno, a continuar leyéndola. La recomiendo.

PS. Otro pata también ha escrito acerca de La Casa Verde.

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