Archivo para Mayo 8th, 2008
La vida te da sorpresas
Así reza la canción de Rubén Blades. La sabiduría que encierra está frase está fuera de dudas. Uno llega hasta un punto de la vida en que cree que ha conocido todo, que ya no hay nada que a uno pueda sorprenderle, que las cosas siguen el curso que uno les ha trazado en la mente; pero no, a veces se encabritan y deciden sorprendernos.
No me gusta juzgar los pensamientos, palabras o acciones de los demás; qué derecho tengo. Generalmente tomo una actitud pasiva cuando veo el curso que las personas deciden seguir, aún sabiendo que según mi parecer lo veo incorrecto. Cada quien es el resultado de sí mismo. Sin embargo, no puedo dejar de alzar mi voz de advertencia cuando algo no parece. ¿Pero qué hacer cuando uno ve a alguien dirigirse imperturbablemente hacia el fracaso, ignorando olímpicamente las advertencias? La desazón se agrava cuando esa persona se encuentra en el grupo de las que más amas.
Hace algún tiempo atrás leí del presidente Henry B. Eyring lo siguiente:
“Nuestra tarea, que está a nuestro alcance, es invitar al Espíritu a nuestra vida para que la gente a la que servimos quiera tener en su vida los frutos del Espíritu que ve en la nuestra.” (Para leer el discurso completo CLIC AQUÍ).
Sin embargo, esto demanda mucho esfuerzo de parte de uno, pues va a requerir que seamos un ejemplo a seguir. Definitivamente, sea usted creyente o no, podemos ser una gran influencia sobre los demás. Aunque las personas que estudian el comportamiento lo rotulen con diferentes nombres, esta influencia no es ni más ni menos que la influencia que sólo es capaz de ejercer el Espíritu Santo.
Por mi parte, continuaré tratando de ejercer una influencia positiva en las personas, principalmente en aquellas a las que más amo. Probablemente la vida continúe dándome sorpresas, pero hay que hacerles frente, no queda otra.
Que tengan un buen día.












