El vendedor de sueños

Principios, justificaciones, ficciones.

Archivo para Mayo 2008

Masa

con un comentario

El siguiente poema lo leí por primera vez en 1997, en el colegio. Hasta hoy me emociona. Es uno de mis favoritos.

MASA

Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “¡No mueras, te amo tanto!”.
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
“¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”.
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: “¡Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte!”.
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporose lentamente,
abrazó al primer hombre; echose a andar…

César Vallejo
España, aparta de mí este cáliz, 1937

Escrito por gonmipaa

Mayo 28, 2008 a 3:14 pm

Escrito en letras

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La soledad inspira

con un comentario

La soledad inspira.

Sin embargo, nadie desea quedarse solo.

Hay un cuento muy significativo de Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929-1994) llamado Al pie del acantilado. Quien lo ha leído sabe a qué me refiero cuando trato de transmitir la soledad que envuelve a Leandro a medida que se va quedando sin sus seres “queridos” —por llamarlo de alguna forma—, teniendo como único compañero al mar.

Los cuentos de Ribeyro siempre me sensibilizan. Mientras los leo el corazón se me sube a la garganta, pues sé que algo trágico va a pasar al final; mas no puedo despegarme, pues Ribeyro tuvo la facultad de arrancarle sentimientos hasta a las piedras.

La soledad es un sentimiento de carencia de compañía, puede ser voluntaria o involuntaria. A veces la soledad eleva, pues deja el camino abierto para la meditación y la inspiración; pero otra veces la soledad mata de a pocos, pues priva a uno del sentimiento humano de estar acompañado de otro congénere. A veces la compañía no es la mejor, pero es compañía después de todo. Y aunque en un primer momento uno quisiera quedarse solo para no ser molestado por algún impertinente, mientras se está solo uno termina por admitir que la compañía siempre fue necesaria.

Debe ser muy triste quedarse solo, en la nada. Yo le temo mucho a eso. Yo no tengo hermanos y a veces me pongo a imaginar que si algún día mis padres me faltaran me quedaría solo, claro, si no tuviera una compañera. Y de solo pensarlo se materializa la tristeza a mi costado.

Pero son en esos momentos de soledad cuando se vislumbran las ideas más profundas. Es cuando se presta atención a la voz interior el momento en que nace la resolución para llevar a cabo decisiones trazadas. Y, para fines personales, es sólo bajo esta condición cuando la inspiración aparece y la creatividad se abre pasos a zancadas

Bienvenida soledad.

Escrito por gonmipaa

Mayo 25, 2008 a 8:09 pm

Escrito en meditación

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La vida te da sorpresas

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Así reza la canción de Rubén Blades. La sabiduría que encierra está frase está fuera de dudas. Uno llega hasta un punto de la vida en que cree que ha conocido todo, que ya no hay nada que a uno pueda sorprenderle, que las cosas siguen el curso que uno les ha trazado en la mente; pero no, a veces se encabritan y deciden sorprendernos.

No me gusta juzgar los pensamientos, palabras o acciones de los demás; qué derecho tengo. Generalmente tomo una actitud pasiva cuando veo el curso que las personas deciden seguir, aún sabiendo que según mi parecer lo veo incorrecto. Cada quien es el resultado de sí mismo. Sin embargo, no puedo dejar de alzar mi voz de advertencia cuando algo no parece. ¿Pero qué hacer cuando uno ve a alguien dirigirse imperturbablemente hacia el fracaso, ignorando olímpicamente las advertencias? La desazón se agrava cuando esa persona se encuentra en el grupo de las que más amas.

Hace algún tiempo atrás leí del presidente Henry B. Eyring lo siguiente:

“Nuestra tarea, que está a nuestro alcance, es invitar al Espíritu a nuestra vida para que la gente a la que servimos quiera tener en su vida los frutos del Espíritu que ve en la nuestra.” (Para leer el discurso completo CLIC AQUÍ).

Sin embargo, esto demanda mucho esfuerzo de parte de uno, pues va a requerir que seamos un ejemplo a seguir. Definitivamente, sea usted creyente o no, podemos ser una gran influencia sobre los demás. Aunque las personas que estudian el comportamiento lo rotulen con diferentes nombres, esta influencia no es ni más ni menos que la influencia que sólo es capaz de ejercer el Espíritu Santo.

Por mi parte, continuaré tratando de ejercer una influencia positiva en las personas, principalmente en aquellas a las que más amo. Probablemente la vida continúe dándome sorpresas, pero hay que hacerles frente, no queda otra.

Que tengan un buen día.

Escrito por gonmipaa

Mayo 8, 2008 a 12:07 pm

El “chato” García

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IMG_0019, originalmente cargada por Gonzalo Palacios.

Hace algunos años atrás, cuando servía como misionero en Chiclayo, tuve un compañero: Luis García. Fastidioso, hablador, egocentrista, metiche: un gran tipo. Hoy aún lo recuerdo con cariño. Es irónico, mientras fuimos compañeros y tuvimos la ¿dicha? compartir un mismo techo deseábamos —por lo menos yo— tener otros compañeros, ya que los dos éramos inexpertos, misionalmente hablando. Sin embargo, ahora, que ya han pasado seis años y que nuestras vidas han tomado rumbos distintos, es recíproco el cariño que nos tenemos y nos echamos mucho de menos. Pero estoy seguro que de compartir el techo nuevamente volveríamos a detestarnos. Ironía.
Te quiero mucho, Luchín.

Escrito por gonmipaa

Mayo 6, 2008 a 2:40 pm

Letras en mente

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Durante las últimas semanas he leído más libros de los que he leído en años, según mi parecer. Y es que nuevamente ha renacido en mí la pasión por disfrutar de un buen libro en cualquier momento del día, sin importar las condiciones: al vaivén frenético de las combis, a la espera del cliente malhumorado, o al abrigo de mis frazadas antes de adormecer la chirimoya. Sin embargo, debo admitir que el disfrute no es el mismo en cada condición. Por lo tanto, he clasificado las lecturas según el momento en el que las puedo leer. Las lecturas “ligeras” son capaces de soportar leídas someras, pues no requieren de mucha concentración para disfrutarlas. Pero otras se resisten a ser leídas, sino bajo concentración y silencio absolutos. Así, he sacado mucho provecho de la lectura —estudio, es más apropiado— de las Escrituras antes que raye el alba, en comparsa con el cacareo sonoro del gallo del vecino. Mientras que los bestsellers del momento se conforman con cualquier momento del día. Cabe destacar que los cuentos profundos y llenos de sentimiento de Julio Ramón Ribeyro, o las palabras con cargas filosófica e histórica de Orhan Pamuk, merecen de la más completa de las atenciones, pues es un soberano desperdicio leerlas sólo por el mero acto de leer; al contrario, no sólo merecen ser leídas concienzudamente, sino que de no hacerse así uno se priva de entender principios profundos acerca del hombre y el mundo que nos rodea.

Les pido que me recomienden esas lecturas que hizo de ustedes un sujeto mejor en cualquier aspecto. Por mi parte, reseñaré, sin ninguna virtud de crítico literario, los libros que leo y que dejan alguna huella sentimental dentro de mí.

Que tengan un buen día.

Escrito por gonmipaa

Mayo 6, 2008 a 2:23 pm

Escrito en desarrollo, meditación

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