La cola de los inválidos
Pero no sólo para ellos, sino también para las madres gestantes y/o con hijos pequeños, los adultos de la tercera edad y algún otro aprovechador, quienes hacen cola para ser atendidos en una ventanilla especial.
Ayer fui a pagar el teléfono. Supongo que por ser el último día del año la cola estaba imposible. Había una cola enorme hasta en la ventanilla especial, ya descrita. Y estaba viendo lo que hace la gente para gozar de los “privilegios” de dicha cola. Había una tía con un pie enyesado, había una chica que llevaba a alguien en silla de ruedas, habían cincuentones que estaban mucho más parados que yo. Pero da risa la cara que ponen mientras están en la cola. Ponen cara de lástima, como si estuvieran afligidos, como si sus dolencias fueran insoportables. Me pregunto, realizar un pago no es un trámite que se deba realizar necesariamente de forma personal ¡¿qué necesidad la de la chica de llevar a alguien en silla de ruedas para pagar?!, ¡¿acaso no puede hacerlo ella sola?! Y la tía del yeso, por qué no manda a otra persona a pagar. Y que no me venga conque no hay nadie que pague, pues afuera le estaba esperando un joven.
Es que es puro criollismo. Sí, señor. La gente no quiere hacer cola, pues. Y por eso aparecen convalecientes por todos lados. Da risa ¿no?












