El vendedor de sueños

Principios, justificaciones, ficciones.

Archivo para Enero 2008

Permuta de temores

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La utilización de la palabra ‘permuta’ lo hago en alusión a un episodio que ocurió en una reunión de los HHJJ de mi barrio hace algunas semanas atrás. Cuando Alan —quien dirigía dicha reunión— utilizó esta palabra provocó gracia en los demás. Es una palabra bien utilizada, pero provoca risas ¿no? Suena chistoso.

Bueno, pero no es de la palabra de lo que quiero hablar, sino de los temores que uno siente a lo largo de su vida. Porque uno siempre siente temores, desde que se es un niño. Jamás he visto a nadie como “Juan sin miedo”, el protagonista de aquel cuento infantil del mismo nombre que no temía a nada ni nadie.

Cuando yo era niño tenía miedo a muchas, muchísimas cosas. Pero siempre tenía la esperanza de que cuando fuera grande perdería esos miedos. Pero no, pues, si bien he perdido esos miedos infantiles, hoy han cambiado, permutado, por otros miedos. De niño le tenía pavor a la oscuridad. Cada vez que despertaba en la madrugada ya no podía conciliar el sueño nuevamente, pues pensaba en mil cosas que podría sucederme antes del amanecer, y sólo me quedaba dormido… de miedo. Y para colmo de males mi niñez fue la época en que Sendero Luminoso y el MRTA tenían como deporte volar torres eléctricas.

Otro temor pueril que el que le tenía a las polillas. Sí, leyó bien, a las polillas: esas pequeñas mariposas nocturnas cenicientas, de alas estrechas y cabeza amarillenta. Así que imagine esta escena: Gonzalo quiere dormir pero no puede, así que como no puede dormir tiene la luz del velador encendida y como es la única luz encendida en la casa un ejército de polillas cenizas y despiadadas revolotean amenazantes cerca a su cabeza. Gonzalo apaga la luz para escapar de las polillas, pero la oscuridad irrumpe en el dormitorio con su respiración fría y acosadora… Gonzalo prende la luz: las polillas se confabulan con la oscuridad y toman la posta en el ataque al indefenso infante. ¿Acaso no es una escena digna de Hitchcock?

Otro temor que tenía era al iracundo brazo de mi papá. Claro que esto era manejable, pues respondía a mi comportamiento. Por eso yo ya había aprendido muy bien que nunca debía hacer ningún comentario, ni a favor ni en contra, cuando la selección peruana de fútbol o la “U” está abajo en en el score. Y también ya había aprendido mil formas de zafarme de los exámenes con bajas calificaciones, pues de llegar a enterarse su brazo habría de ejercitarse mucho, y qué necesidad había de causarle fatiga.

Y puedo seguir remembrando temores, pero desnudaría muchas de mis debilidades, además de aburrir (a quién le importa, por ejemplo, el miedo a comer fuera de casa).  Hoy le temo quizás a más cosas que antes. Pero uno aprende a convivir con sus miedos. Definitamente los miedos de ahora son diferentes y son para tomar constantes precauciones.

¿Y cuáles son sus miedos?

Escrito por gonmipaa

Enero 12, 2008 a 12:15 pm

Ayer también perdí

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Sí, pues. No sé qué es lo que me pasa, pero ya no soy el mismo GM de antes en ajedrez. Ayer, Fernando y Alan dieron cuenta de mí, sólo le pude ganar al obispo Huanca, así que eso dice del pobre nivel en el que estoy.

A seguir practicando nomás. Los tendré al tanto de las novedades en el mundo del deporte-ciencia.

Escrito por gonmipaa

Enero 2, 2008 a 8:02 pm

Escrito en desavenencia

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Palabras del élder M. Russell Ballard

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Esta era una entrada que estaba por colgarla hace tiempo, bueno, un par de semanas aproximadamente. Tiene que ver con lo que el élder M. Russell Ballard (uno de los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) dijo en la ceremonia de graduación de BYU-Hawaii. La noticia completa está aquí (en inglés).

El élder Ballard se refirió a la necesidad que tenemos nosotros, como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, de expresar nuestros principios y enseñarlos a las demás personas, precisamente en estos momentos en que nuestra Iglesia está pasando por una ola de críticas, la mayoría de veces infundadas. Y nuestros críticos de valen de poderosas herramientas de difusión masiva de información.

El élder Ballard pidió específicamente que nos valgamos de los blogs (o bitácoras) para poder exponer nuestros puntos de vista doctrinales, de esta manera, poder contribuir a erradicar enseñanzas erróneas o confusas publicadas por personas no autorizadas. Sin ánimos de contención, obviamente.

Siempre he pensado que la mejor manera de saber acerca de cierto asunto es yendo hacia la fuente y aprender de allí. Así, si por ejemplo tengo necesidad de saber acerca de Mahoma, sería poco inteligente de mi parte leer literatura escrita por personas de posición contraria al Islam, esto como un ejemplo. Siguiendo esta línea, si alguien desea saber los pirncipios de nuestra Iglesia considero más sensato acudir a la literatura oficial de la Iglesia. Una vez visto la fuente se puede revisar las opiniones de los críticos. Porque sabemos que opiniones hay tantas como críticos.

Siguiendo las palabras del élder Ballard, utilizaré mi blog para exponer algunos principios en los que creemos y que pueden causar controversia. Sin ánimos de contención, obviamente. Y también invito a otros santos de los últimos días a alzar sus voces desde el medio que consideren idóneo (blogs, videos, podcasts, etc.)

Por otro lado, dirigiéndome a quien no pertenece a nuestra fe, es bienvenida todo pregunta y/o comentario, siempre que se haga respetando las opiniones mías y de otros usuarios.

Escrito por gonmipaa

Enero 1, 2008 a 9:54 am

La cola de los inválidos

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Pero no sólo para ellos, sino también para las madres gestantes y/o con hijos pequeños, los adultos de la tercera edad y algún otro aprovechador, quienes hacen cola para ser atendidos en una ventanilla especial.

Ayer fui a pagar el teléfono. Supongo que por ser el último día del año la cola estaba imposible. Había una cola enorme hasta en la ventanilla especial, ya descrita. Y estaba viendo lo que hace la gente para gozar de los “privilegios” de dicha cola. Había una tía con un pie enyesado, había una chica que llevaba a alguien en silla de ruedas, habían cincuentones que estaban mucho más parados que yo. Pero da risa la cara que ponen mientras están en la cola. Ponen cara de lástima, como si estuvieran afligidos, como si sus dolencias fueran insoportables. Me pregunto, realizar un pago no es un trámite que se deba realizar necesariamente de forma personal ¡¿qué necesidad la de la chica de llevar a alguien en silla de ruedas para pagar?!, ¡¿acaso no puede hacerlo ella sola?! Y la tía del yeso, por qué no manda a otra persona a pagar. Y que no me venga conque no hay nadie que pague, pues afuera le estaba esperando un joven.

Es que es puro criollismo. Sí, señor. La gente no quiere hacer cola, pues. Y por eso aparecen convalecientes por todos lados. Da risa ¿no?

Escrito por gonmipaa

Enero 1, 2008 a 9:28 am